Interview in Press TV News on the ominous signs of a coming new recession 14-8-2019

This is an interview in Press TV News (Stavros Mavroudeas & Steve Keen) on the recent turmoil in financial markets and the ominous signs of a coming new recession in the world economy. With Stev Keen we agreed that the gist of the matter are the unresolved causes of the 2008 crisis. However, we disagreed on its causes (Steve attributing it to deficient demand and private debt, me emphasising the falling profitability). We also disagreed on the subsequent measures used to surpass the 2008 crisis. Steve argued that Quantitative Easing is working, that public deficits do not matter and that the premature withdrawal of QE leads to the current turmoil. I argued that QE is not a remedy to falling profitability and problems in real accumulation. It alleviates part of the private debt but it cannot generate a recovery as profit rate falters. I also argued that public deficit matters as it becomes unsustainable and a burden to capital accumulation. More generally, I argued that when the real economy if ill (in marxist terms meaning a falling profitability) then monetary means cannot solve, in the long-run, the problem. Overall, this exchang is indicative on the differences between the Marxist and the post-Keynesian analysis.

Αυτή είναι μια συνέντευξη στο κεντρικό δελτίο ειδήσεων του Press TV που έδωσα μαζί με τον γνωστό μετα-Κεϋνσιανό οικονομολόγο Steve Keen σχετικά με την πρόσφατη αναταραχή στις διεθνείς χρηματοπιστωτικές αγορές και τα δυσοίωνα σημάδια μιας επερχόμενης νέας ύφεσης στην παγκόσμια οικονομία. Με τον Steve Keen συμφωνήσαμε ότι η ουσία του θέματος είναι τα ανεπίλυτα αίτια της κρίσης του 2008. Ωστόσο, διαφωνήσαμε για τα αίτιά της (ο Steve το αποδίδει σε ελλιπή ζήτηση και ιδιωτικό χρέος, ενώ εγώ υποστήριξα ότι οφείλεται στην πτώση της κερδοφορίας). Επίσης, διαφωνήσαμε σχετικά με τα επακόλουθα μέτρα που χρησιμοποιήθηκαν για να ξεπεραστεί η κρίση του 2008. Ο Steve υποστήριξε ότι η ποσοτική χαλάρωση (QE) λειτουργεί, ότι τα δημόσια ελλείμματα δεν έχουν σημασία και ότι η πρόωρη απ;osyrsh του QE οδηγεί στην σημερινή αναταραχή. Υποστήριξα ότι το QE δεν αποτελεί θεραπεία για την πτώση της κερδοφορίας και τα προβλήματα στην πραγματική συσσώρευση. Ανακουφίζει μέρος του ιδιωτικού χρέους αλλά δεν μπορεί να δημιουργήσει ανάκαμψη καθώς το ποσοστό κέρδους μειώνεται ή/και δεν είναι επαρκές. Υποστηρίζω επίσης ότι το δημόσιο έλλειμμα δεν είναι αδιάφορο θέμα καθώς καθιστά μη διατηρήσιμη και επιβαρύνει τη συσσώρευση κεφαλαίου. Γενικότερα, ισχυρίστηκα ότι όταν η πραγματική οικονομία είναι «άρρωστη» (πράγμα που από μαρξιστική άποψη σημαίνει πτώση της κερδοφορίας) τότε τα νομισματικά μέσα δεν μπορούν να λύσουν, μακροπρόθεσμα, το πρόβλημα. Συνολικά, αυτή η ανταλλαγή απόψεων είναι ενδεικτική των διαφορών μεταξύ της Μαρξιστικής και της μετα-Κεϋνσιανής ανάλυσης.

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La hipótesis de la financiarización y el marxismo: ¿una contribución positiva o un caballo de Troya?”: Stavros Mavroudeas

Traducción Española

 

https://indignadoseconomia.wordpress.com/2019/01/12/la-hipotesis-de-la-financiarizacion-y-el-marxismo-una-contribucion-positiva-o-un-caballo-de-troya-stavros-mavroudeas/

 

 

“La hipótesis de la financiarización y el marxismo: ¿una contribución positiva o un caballo de Troya?”: Stavros Mavroudeas

12 enero, 2019 ~ sankarathomas

 

 

Introducción

La Hipótesis de la Financialización (FH) es un argumento popular en la economía heterodoxa contemporánea, la economía política marxista, pero también en la economía dominante. Su tesis básica es que el capitalismo moderno ha sufrido una transformación radical durante las últimas tres décadas. El sistema financiero, a través de una serie de mecanismos innovadores, ha conquistado las alturas dominantes del capitalismo, se ha independizado del capital productivo y ha transformado todo el sistema según sus propias prerrogativas. Este nuevo capitalismo financierizado (o financiero o dominado por las finanzas o fiduciario) opera completamente diferente del capitalismo tradicional.

La FH propone cuatro hechos estilizados como base factual:

+ El aumento del peso del sector financiero en las economías capitalistas avanzadas contemporáneas (participación en el PIB, beneficios, nuevos instrumentos financieros complejos).

+ La reciente tendencia del sector empresarial a financiarse a sí mismo a través de las utilidades retenidas, los mercados de capitales y la “banca en la sombra”.

+ La adopción por parte de las empresas de políticas de maximización del valor de los accionistas y la consiguiente importancia de los inversores institucionales.

+ El aumento del endeudamiento de los hogares trabajadores y de la clase media en varias economías capitalistas avanzadas.

El resultado combinado de estos procesos es que (a) el capital productivo depende totalmente del capital dinero y transforma su modus operandi de acuerdo a los requerimientos de este último y (b) la clase trabajadora depende directamente del capital dinero, que lo explota a través de la usura.

Este nuevo capitalismo dominado por las finanzas es propenso a las crisis debido a su inestabilidad financiera inherente. Al mismo tiempo, la crisis capitalista mundial de 2008 se considera una crisis de financialización, causada por las burbujas financieras y sin raíces en la acumulación real (que sólo se vio afectada posteriormente por el desapalancamiento de las finanzas).

El disparo de FH a la prominencia lo convirtió en un leitmotiv a costa de la coherencia analítica.

Este artículo discute las versiones marxista y casi-marxista del FH y argumenta que malinterpretan el funcionamiento real del capitalismo moderno, lo que conduce a un callejón sin salida explicativo. La espectacular expansión del sistema financiero durante las últimas décadas de débil rentabilidad y acumulación no constituye una nueva época, y mucho menos un nuevo capitalismo. En cambio, constituye una reacción capitalista bien conocida en períodos de débil rentabilidad. Esto no impide la proliferación de nuevos instrumentos financieros que dan nuevas formas especiales de apariencia a un proceso capitalista habitual. A diferencia de la FH, se argumentará que la teoría marxista clásica de la crisis y el capital ficticio ofrece una comprensión analítica y empírica superior de este proceso.

La FH autonomiza completamente el dinero-capital (es decir, la fracción del capital que opera en el sistema financiero) del capital-productivo y, además, lo superpone a este último. Además, la FH sostiene que el capital monetario adquiere también medios de existencia y funcionamiento totalmente independientes del capital productivo. Este argumento de la FH no crea problemas para la teoría de la integración financiera, ya que la economía neoclásica considera que el sistema financiero es un creador independiente de riqueza. Sin embargo, es un gran salto para las corrientes de la FH que atribuyen a la Economía Política. La economía política, tanto clásica como marxista, considera el capital productivo (es decir, el capital dedicado a la esfera de la producción) como el lugar de creación de plusvalía. Las otras dos principales fracciones capitalistas (dinero y capital comercial) operan en el ámbito de la circulación. No producen plusvalía, sino que cosechan parte de la plusvalía creada por el capital productivo como pago por sus funciones necesarias. El FH, al rechazar esta perspectiva, en realidad no significa una nueva época del capitalismo, sino un nuevo capitalismo con diferentes clases y funciones. Este es un escenario muy alejado de la realidad.

La FH y sus versiones marxista y casi-marxista

La idea de que hubo una ruptura estructural en la evolución histórica del capitalismo, después de la cual el sistema financiero conquista las alturas dominantes del sistema, no es nueva. La obra fundamental de Hilferding (1910 (1981)) contemplaba la idea de una nueva importancia estratégica del sistema financiero para la reproducción capitalista. Sostuvo que debido a la mayor concentración y centralización del capital y al aumento de los requisitos financieros, ha surgido una nueva forma híbrida de capital (capital financiero). Se trata de la fusión del capital productivo con el capital bancario (una sección del capital dinero) bajo el dominio de este último. Implícitamente, Hilferding consideró esto como una nueva era del capitalismo, aunque nunca se atrevió a declararlo explícitamente. Con la aparición del capital financiero, las finanzas han destronado al capital productivo de su posición dominante en el circuito total del capital. Son bien conocidas las deficiencias de la tesis del capital financiero de Hilferding. En primer lugar, deja de lado implícitamente la Teoría del Valor del Trabajo Marxista (LTV) y procede con una teoría problemática de la fijación de precios monopolísticos. En segundo lugar, la validez empírica del concepto de capital financiero ha sido refutada (Bond (2010), Harris (1988)). Esta fusión de capital productivo con capital bancario se materializó sólo en un segmento minoritario del mundo capitalista avanzado. A título indicativo, no se materializó en varias economías anglosajonas cruciales en las que la bolsa y no el sistema bancario constituye la principal fuente de financiación para las empresas privadas.

La tesis de Hilferding fue relanzada posteriormente por Sweezy (1942). Sin embargo, cabe señalar que ninguno de los dos rompió con la clásica relación marxista entre plusvalía e interés. Para el análisis marxista, el excedente de valor es extraído por el capital productivo en la esfera de producción y luego es redistribuido entre los beneficios (que se acumulan al capital productivo), los intereses (que se acumulan al capital monetario) y los beneficios comerciales (que se acumulan al capital comercial). Por lo tanto, el dinero-capital puede dominar el estratégicamente productivo-capital, pero no puede vivir independientemente de este último.

La idea de Hilferding de esta dominación estratégica fue tomada por amigos y enemigos dentro de la tradición marxista. Fue Lenin (1917), en su imperialismo, quien lo retomó y lo refundió dentro de una teoría formal de las etapas capitalistas. Argumentó que ha surgido una nueva etapa del capitalismo, el capitalismo monopolista. Una de sus principales características es este dominio estratégico, ya que adoptó el concepto problemático de Hilferding. Sin embargo, Lenin siguió la LTV marxista y siempre consideró al capital dinero como un apéndice del capital productivo, ya que el interés es parte del superávit de valor y el capital dinero no tiene una fuente independiente de riqueza. Por otro lado, la teoría de Lenin de las etapas -a pesar de algunas deficiencias y ambigüedades- ofrece una caja de herramientas coherente y valiosa a través de la cual el análisis marxista puede concebir transformaciones en el capitalismo.

Resumiendo, la Economía Política Marxista dentro de su teoría de las etapas argumentó que durante el capitalismo monopolista el sistema financiero adquirió dominio estratégico sobre el circuito total del capital, pero que nunca dejó de depender económicamente del capital productivo. En pocas palabras, era un parásito dominante y también necesario. Esta concepción -a pesar de aspectos problemáticos como el capital financiero- tiene tanto realismo como coherencia analítica.

El panorama teórico cambió una vez más después de la crisis global de 1973 que significó el agotamiento de la etapa del capitalismo monopolista. La crisis económica mundial de 1973 y su rentabilidad decreciente, que provocó varias oleadas de reestructuración capitalista, sólo logró restaurar parcialmente la profitability del capital. En otras palabras, la tasa de profit nunca llegó a alcanzar los niveles de 1973. Esta recuperación capitalista incompleta llevó a una huida hacia adelante: el sistema empleó vigorosamente las operaciones de capital ficticio para sostener y vigorizar la acumulación de capital. La rápida desregulación e internacionalización de las finanzas durante la década de 1990 inició el proceso de lo que se ha dado en llamar financialización. Los capitales sobreacumulados en los sectores productivos de la economía desplazaron sus actividades hacia operaciones de capital ficticio con el fin de mejorar su rentabilidad. Estos desarrollos han llevado a interpretaciones según las cuales surge una nueva época para el capitalismo, donde el capital financiero es liberado del gobierno del capital productivo y, siguiendo un curso autónomo, ahora domina toda la economía capitalista. Estos cambios significativos que tuvieron lugar durante las últimas décadas del siglo XX influyeron de manera crucial en las opiniones sobre el papel del sistema financiero, así como en el debate en curso sobre la relación entre el capital productivo y las finanzas.

El mismo término “financiarización” fue acuñado por primera vez por la escuela de la Revista Mensual (MR). Sweezy (1994, 1997), en sus últimos trabajos se refirió a “la financiarización del proceso de acumulación de capital” como una de las tres tendencias del cambio de siglo (las otras dos son el poder monopólico y el estancamiento). La financiarización como tal fue inaugurada en un volumen colectivo editado por Epstein (2005) que incluía un artículo de Krippner (2005). Este último introdujo el término “financiarización” como marca comercial de las recientes transformaciones del sistema capitalista. No obstante, Krippner (2005, p.199) tenía reservas sobre si la financiarización constituye una nueva fase del capitalismo; argumentando que no necesariamente `representa una fase completamente nueva del capitalismo…[ni] estos datos nos permiten sacar conclusiones sobre la permanencia de las tendencias aquí documentadas’.

Sin embargo, no fue la escuela de RM sino los post-keynesianos quienes adoptaron enérgicamente el término y rara vez lo trataron como su propiedad exclusiva.

La incorporación del término en los análisis marxistas y casi-marxistas siguió un poco más tarde. Τhere son cuatro versiones de la FH en la literatura marxista. Los dos se mantienen dentro del marco analítico marxista (B.Fine, MR) mientras que los otros dos tienen un sabor más bien marxista en el sentido de que abandonan el primero y coquetean con el post-keynesianismo (Lapavitsas, Bryan).

Fine (2009, 2010) considera el crecimiento de las finanzas y las nuevas formas financieras de los últimos treinta años como una fase especial del neoliberalismo (que él define más como una tendencia política que como una etapa per se). Teoriza esta nueva fase a través de la LTV marxista y su teoría del dinero. La financiarización se produce cuando la acumulación de capital remunerado (IBC, que se definirá más adelante) en la economía se hace extensiva e intensiva. El crecimiento “intensivo” y la proliferación de activos financieros significan su creciente distancia de la producción, mientras que “extensivo” significa la extensión de las IBC a nuevas áreas de la vida económica y social en formas híbridas de capital (Fine (2013-2014), p.55). En tales condiciones, las finanzas sólo pueden adquirir una posición dominante por lo que se refiere a la acumulación de capital en el entorno estructurado de la “banca en la sombra”. En este último contexto, el intercambio puede verse facilitado por la intermediación y la presencia dominante de capital ficticio. Para Fine finance no se pueden adquirir canales autónomos de explotación de la clase obrera. Las nuevas formas de operación del dinero capital y los nuevos arreglos institucionales son políticas que son utilizadas por el capital para superar sus problemas y contradicciones. En resumen, Fine sigue la lógica marxista de relacionar las finanzas con la esfera de la producción y considerar el beneficio financiero como parte del plusvalor. Lo que falta en su análisis es cómo se relaciona el actual surgimiento de la financiarización con la rentabilidad.

El MR, aunque la financiarización se inició bajo sus auspicios, se adoptó con retraso (por ejemplo, Foster (2010)). Sumida en su subconsumo marxo-keynesiano, se esforzó por demostrarlo ante evidencias empíricas abiertamente negativas (ya que la crisis de 2008 no se acompañó de signos subconsumistas). Adoptó la financiarización junto con los argumentos de que (a) el aumento de las desigualdades de ingresos conduce al aumento del endeudamiento de los hogares (que es una forma de subconsumo encubierto) y (b) que el aumento del apalancamiento financiero y la especulación es parte de la era neoliberal de la desregulación. Identifica esta última como una nueva etapa del capitalismo, calificada como Neoliberalismo, o Globalización o más tarde como Globalización Financiera. Sin embargo, tampoco sostiene que el beneficio financiero se haya independizado de la plusvalía. El enfoque de las Estructuras Sociales de Acumulación (ASS) sigue un camino similar al del RM que identifica la financiarización con el ASS neoliberal (Tabb (2010)) y añade su propio énfasis en las instituciones.

Bryan et.al (2009) argumentan que desde principios de la década de 1980 las finanzas se han convertido en productos básicos a través de varias innovaciones financieras (titulización, derivados, etc.). Aunque Bryan (2010) evita caracterizarlo como una nueva etapa capitalista, lo implica esencialmente. Afirma que (a) el aumento del apalancamiento y los derivados y (b) la explotación financiera de los trabajadores a través de préstamos usureros cambian radicalmente las funciones y la estructura de clases del capitalismo. Sostienen que la relación salarial (es decir, el tiempo de trabajo) y su relación con el dinero han dejado de estar relacionadas, pero separadas, y que la segunda ha subsumido a la primera. Al mismo tiempo, el trabajo se convirtió en una forma de capital, ya que la reproducción de la mano de obra es ahora una fuente de transferencia de plusvalía en forma de pago de intereses y de “financiarización de la vida cotidiana”. En su formulación muy peculiar, detrás de la terminología marxista (plusvalía, etc.) la explotación no se limita al tiempo de trabajo no remunerado sino que se extiende a la usura. Además, el argumento de que el trabajo es ahora una forma de capital implica directamente una nueva estructura de clases diferente del capitalismo típico.

Lapavitsas (2008), adoptó la finacialización directamente del poskeynesianismo. Sostiene, en el espíritu de la “banca en la sombra”, que la banca típica es casi redundante y que el sistema financiero se está convirtiendo en un sistema totalmente basado en la bolsa de valores. El capital ficticio es un concepto redundante y los nuevos desarrollos financieros no se relacionan, ni siquiera remotamente, con la esfera de producción y tienen que ser analizados de forma independiente. Por lo tanto, la LTV y su teoría del dinero se descartan esencialmente. Introduce el vago concepto de “finanzas” como el nuevo maestro del sistema. Para evitar las críticas de proponer dos clases capitalistas separadas, argumenta que las “finanzas” subsumen y remodelan el capital productivo de acuerdo con sus prerrogativas. Por consiguiente, no existe una distinción significativa entre ellos. Además, ‘finanzas’ adquiere un canal de explotación directa de los trabajadores a través de la provisión de préstamos usureros: Estas prácticas recuerdan la antigua tradición de la usura, pero ahora las realiza el sistema financiero formal” (Lapavitsas (2009)). Inicialmente calificó esta nueva fuente de beneficios financieros de “explotación financiera”. Después de las críticas (por ejemplo, Fine (2009)) por confundir la explotación capitalista con la explotación precapitalista de la usura, hizo un lifting sin consecuencias y cambió el término a “expropiación financiera”. Sostiene que esto permite a las instituciones financieras aumentar sus beneficios independientemente de la plusvalía y posiblemente explotarnos a todos (Lapavitsas (2014), aludiendo a otros estratos sociales aparte del trabajo). Para él, esta nueva estructura constituye una nueva etapa del capitalismo (o un nuevo “orden social”, como él lo califica en términos más gráficos pero menos coherentes teóricamente). Además, argumenta que no existe una teoría general de la crisis (como el marxismo), pero que cada crisis es históricamente específica. Sostiene que la crisis de 2008 fue una crisis de financiarización sin relación alguna con la rentabilidad (ya que esta última se mantuvo constante (Lapavitsas & Kouvelakis (2012)).

La FH casi-marxista y marxo-keynesiana, adopta esencialmente la teoría del dinero endógeno post-keynesiano que es altamente problemática ya que no puede definir coherentemente lo que es el `capital’ y, en consecuencia, malinterpretar la relación entre interés y beneficio. Esencialmente, su enfoque es similar al de la antigua Escuela Bancaria y se enfrenta a problemas similares. Así, el FH casi-marxista y marxo-keynesiano sacrifica -o deforma más allá de todo reconocimiento- el concepto marxista crucial del capital ficticio y termina con lo mismo con los Mainstreamers y el argumento post-keynesiano: el sector monetario domina el sector real y es independiente de estas últimas fuentes de beneficio. Pero lo que llama la atención excepcionalmente es la confluencia esencial de la FH casi-marxista con la teoría de clases postkeynesiana. Como ya se ha analizado, el pensamiento keynesiano y post-keynesiano hereda la noción de rentista de la economía política clásica, pero en realidad la deforma. Para los antiguos rentistas (en la versión de los terratenientes, que es un remanente transformado del feudalismo) eran una clase separada, que no hacía negocios sino que se apropiaba de rentas que se sustraían de las ganancias empresariales y, por lo tanto, disminuían las inversiones. Este conflicto que caracterizó al capitalismo durante los años de A. Smith y D. Ricardo hace tiempo que dejó de existir. La propiedad de la tierra se ha asimilado a la clase capitalista y ha perdido su existencia y función independiente. El keynesianismo redefinió esta distinción entre industriales y financieros, considerados esencialmente como clases separadas. El keynesianismo no tiene problemas analíticos con esto, ya que argumenta que otros factores afectan el ahorro y otras inversiones. Sin embargo, el marxismo concibe el dinero y el capital productivo como formas de capital total que participan en la formación de la tasa general de ganancia (que entre otras cosas es un proceso que unifica a la burguesía contra el proletariado). Debido a que el interés es parte del plusvalor y las ganancias financieras dependen de la tasa general de ganancia, el marxismo no eleva el carácter distintivo del dinero y del capital productivo hasta el punto de ser clases separadas.

Por último, pero no por ello menos importante, las corrientes marxistas de la FH tienen una débil teoría de la crisis. No ofrecen una teoría general de la crisis capitalista, sino que optan por una teoría coyuntural. Cada época histórica y cada crisis particular tiene sus propias especificidades. Pero esencialmente, como Tomé (2011) muestra claramente, la FH finalmente atribuye a una teoría keynesiana de la posibilidad de crisis. Esta es una teoría muy insustancial de la crisis, especialmente de aquellas corrientes de la FH que se refieren incluso de pasada al marxismo. Lapavitsas (2014: 37) es de nuevo un ejemplo típico. Afirma que el desarrollo de financialisation no tiene nada que ver con la tendencia a la baja de la tasa de beneficios de Marx. Además, afirma que la caída de profitability en la producción capitalista nunca fue un factor clave detrás del ascenso de finance

El marxismo clásico contra la FH

La FH afirma que ofrece un marco analítico superior para comprender las transformaciones económicas de las últimas décadas. El lado empírico de la FH está más allá del alcance de este documento; aunque hay pruebas convincentes de que la acumulación real sigue siendo el centro del sistema capitalista y que la caída de la rentabilidad a-la-Marx está en el centro de la crisis de 2008 (por ejemplo, Shaikh (2010), Mavroudeas & Paitaridis (2015)). También hay fuertes rechazos de la aplicabilidad empírica de la FH para economías específicas (por ejemplo, Mavroudeas (2015)). Esta sección ofrece una alternativa al análisis del FH sobre los recientes desarrollos del capitalismo que se basa en la perspectiva marxista clásica.

El marxismo clásico analiza la relación entre acumulación monetaria y acumulación real a través de las lentes del circuito total del capital que revela el modus operandi de las distintas formas de capital, en unidad en el contexto de la acumulación real. Esta exposición unificada está ausente tanto de la perspectiva dominante como de la post-keynesiana y le da al marxismo una comprensión superior de la relación entre finanzas y producción, donde la esfera de producción tiene una primacía estructural (e históricamente permanente) sobre las finanzas. Este punto de vista permite que el marxismo no sea presa de hechos estilizados cuestionables que crean falsas impresiones sobre nuevas etapas y, al mismo tiempo, que sea capaz de analizar nuevos fenómenos dentro de los contornos de los mecanismos fundamentales de funcionamiento del sistema capitalista.

El circuito de capital total de Marx presenta cómo funciona el capital y asume diferentes formas para extraer plusvalía:

M → C …… P…….C’ → M’

↓                      ↓

c+v                  c+v+s

donde M: dinero

C: productos básicos (medios de producción (c) y fuerza de trabajo (v))

P: proceso de fabricación

C”: productos de mayor valor producidos (mediante la inclusión de plusvalía(s))

M”: mayor rendimiento del dinero (en forma de beneficio) para el C”.

El circuito comienza con la circulación (el avance de M para comprar C) y termina con la circulación (el pago de M’ para C’). Entre C y C’ tiene lugar el proceso de producción donde se interrumpe la circulación y se extrae el exceso de valor. Las tres formas fundamentales de capital (dinero-capital, capital-productivo y capital-comercial) funcionan de manera diferente, pero también están entrelazadas en este circuito. El dinero y el capital comercial, que operan en el ámbito de la circulación, operan al principio y al final. El capital productivo opera en el centro. La esfera de producción (y por lo tanto el capital productivo) tiene primacía sobre las demás, ya que el plusvalor (el objetivo del sistema capitalista) se extrae bajo sus auspicios (Fine & Harris (1979)). Este plusvalor se redistribuye posteriormente entre capital productivo, monetario y comercial, ya que el primero necesita el apoyo de los otros dos.

El dinero juega un papel crucial en este circuito. Es el elemento más móvil del circuito. Cuando representa valor (no se ha convertido en capital), tiene su mayor fluidez. Sin embargo, cuando entra en el proceso de producción y se convierte en capital (que es necesario para reclamar un valor añadido) se vuelve menos fluido. El capital recupera su fluidez cuando las materias primas producidas se venden a cambio de M’. Parte de ese dinero se reinvierte en el proceso de producción, convirtiéndose en menos capital fluido, mientras que otra parte es consumida o acaparada por el propietario del dinero.

Existe una tensión entre la movilidad inherente al dinero y su vinculación necesaria en el proceso de producción. El dueño del dinero lo ve como un proceso que toma tiempo y es arriesgado. Esto lo hace indeseable y sólo se llevaría a cabo si es probable que los beneficios esperados sean significativamente mayores que los de otros capitalistas involucrados en el proceso que mantuvieron la flexibilidad, como el capital-dinero que opera en la etapa M o el capital-comercial que funciona en la etapa C. Como cada capitalista se ve a sí mismo como un aprovechado del sistema (es decir, trata de dejar a sus pares los costos de la operación funcional del sistema capitalista), rara vez trata de separarse de los límites de la producción. Hay fases de los ciclos económicos en las que esta tendencia se fortalece y otras en las que se debilita. Por ejemplo, a lo largo de gran parte del siglo XIX se observó un mayor rendimiento del capital productivo. Pero, sobre todo después de la crisis de 1873, esto cambió y la tendencia a la fluidez volvió. Las acciones transferibles y su mercantilización se convirtieron en el medio dominante a través del cual los capitalistas trataron de reducir el riesgo de su participación en el proceso de producción.

El marxismo comprende la unidad y la lucha interna del capital y las complejas funciones del dinero-capital a través de la distinción entre el uso del dinero como crédito y el uso del dinero como capital. Los préstamos y el uso del dinero como capital son diferentes porque el dinero se usa no sólo para comprar un bien o para hacer un pago, sino para ganar más dinero. Desde la perspectiva de la producción capitalista, esto ocurre cuando se pide dinero prestado para expandir la acumulación con la expectativa de una ganancia futura. Marx distingue cuidadosamente entre las funciones del capital de dinero. El dinero involucrado en las actividades de préstamo y empréstito del sistema financiero capitalista se define como capital en dinero prestado (LMC). LMC se subdivide en dos formas genéricas: capital de negociación (MDC) y capital con intereses (IBC). MDC adelanta crédito en general para la compra y venta en el ámbito de la circulación. IBC utiliza las relaciones de crédito para adelantar capital monetario con el fin de apropiarse de la plusvalía.

Tradicionalmente, el sistema financiero capitalista recolecta fondos ociosos y los canaliza hacia la inversión a través del crédito y los mercados de capital (que operan de manera diferente). Los mercados de crédito involucran tanto a MDC como a IBC. Los mercados de capitales involucran únicamente a las IBC. La novedad de las formas híbridas recientes (como la “banca en la sombra”) es que combinan de manera compleja el funcionamiento de los mercados bancarios y de capitales. Por lo tanto, combinan MDC e IBC.

El sistema crediticio comienza con el crédito comercial, que surge a través de relaciones comerciales vinculadas principalmente a sectores similares y/o relacionados y a la proximidad geográfica. Luego viene el crédito bancario (cobranza y adelanto de LMC por parte de los bancos), que surge en el descuento de las letras de cambio y se basa en la cobranza de dinero ocioso de varias fuentes, superando así algunas de las particularidades del crédito comercial. Al recolectar dinero ocioso de varias fuentes en la economía, los bancos homogeneizan parcialmente el crédito y comienzan a darle un carácter menos individual. El siguiente ejemplo es el mercado monetario (donde la LMC se negocia entre bancos). La parte superior del sistema de crédito es el banco central (el principal banco del mercado monetario).

El mercado de capitales acompaña al sistema crediticio. A diferencia de este último, moviliza el dinero ocioso sobre la base de la propiedad (capital social) en lugar del crédito (deuda). Sin embargo, el mercado de crédito está conectado con el mercado de valores, ya que ambos obtienen fondos del mismo grupo de LMC y los préstamos de la primera sostienen las operaciones en la segunda.

Debido a que las IBC son dinero-capital que se negocia como una mercancía que comanda intereses, tienen un carácter dual en el contexto del circuito total. Por un lado, se relaciona inmediatamente con el ámbito de la acumulación real para el pago de intereses y, por otro, se relaciona inmediatamente con la forma del dinero de crédito. Por lo tanto, tiene cierto grado de libertad hacia la esfera de la acumulación real, ya que la tasa de interés que determina las IBC se forma fuera del circuito total por la oferta y la demanda de LMC. Esto le da a IBC una segunda dualidad. En primer lugar, porque es una relación entre un capitalista que posee dinero (capitalista “monetario”) y un capitalista que posee un proyecto de inversión (capitalista “funcional”), puede dar lugar a la especulación (es decir, a la búsqueda de rentas). En segundo lugar, las IBC surgen de la generación de sumas de dinero en la rotación del capital social total, que son transformadas posteriormente en LMC por el sistema de crédito.

Las sociedades comerciales internacionales se diferencian del capital productivo por el hecho de que su propietario, a través de la concesión de préstamos, reclama parte del valor excedentario (en forma de intereses) sin ninguna participación directa en la producción. En casos de desarrollos no deseados (conflictos entre mano de obra y capital en la producción y distribución, caída de la rentabilidad, etc.), el prestamista de IBC lo retira e invierte en otros sectores en lugar de tener que intervenir directamente en la industria. Esta característica de las IBC es crucial para el dinero-capital (bancos) porque aumenta la liquidez de sus pasivos. Sus depósitos, que (al menos para los bancos comerciales) constituyen la base de sus operaciones de negociación de dinero, son muy líquidos, ya que los depositantes no están vinculados a ningún banco en particular. En sistemas bancarios bien desarrollados, el conocimiento personal y la confianza no entran en la relación, de modo que los depósitos y otros instrumentos monetarios son formas no específicas y anónimas en las que se puede mantener el capital. Las operaciones de compraventa de dinero que realizan los bancos y la competencia dentro del sector bancario facilitan este distanciamiento del dinero y los depósitos de vínculos específicos. Sin embargo, la libertad de IBC tiene límites porque al prestar directamente a la industria no puede ser totalmente indiferente a los resultados de esta última.

El capital ficticio es una forma de IBC. Las sociedades comerciales internacionales ya se definen como dinero-capital que se presta para ser utilizado en la esfera de la producción para extraer plusvalía, en contraste con el simple préstamo de dinero (dinero como tal) que simplemente facilita las transacciones en general. Sin embargo, dado que existe la obligación de reembolsar un préstamo (que adopta la forma de deuda), es posible que esta deuda adquiera vida propia. En consecuencia, la obligación (que adopta la forma de valores, por ejemplo, acciones, bonos), puede ser comprada y vendida autónomamente a un valor monetario determinado, que podría o no corresponder a la capacidad de su suma de dinero (si se utiliza como capital en la esfera de la producción) para obtener un valor excedentario suficiente. Esta circulación autónoma de IBC en forma de valores es llamada por Marx capital ficticio. Ficticia’ no implica que no exista o que haya sido creada artificialmente. Denota que su circulación es distinta de la circulación o el rendimiento del capital que representa (Fine (2013-2014), págs. 49-50). Por lo tanto, el capital ficticio está relacionado con las actividades financieras del capital en general y se vuelve más crucial cuando el sistema financiero se vuelve más complejo.

En la práctica, el capital ficticio representa una apuesta incierta por el plusvalor que podría ser extraído en el futuro, pero que está siendo descontado en el presente. Su funcionamiento está estrechamente relacionado con la expansión de las sociedades anónimas, la negociación de sus activos en bolsa y la expansión del dinero de crédito (que facilita en gran medida sus transacciones y sus valoraciones). Los períodos de euforia económica suelen fomentar altas expectativas sobre el futuro y, por lo tanto, pueden generar oleadas de crecimiento económico sólido (ya que influyen positivamente en la inversión). Estos auges impulsados por las expectativas suelen tener la tendencia a excederse, es decir, a crear expectativas de futuro cada vez más optimistas. Pero tan pronto como la “economía real” no pueda mantener el ritmo de esas expectativas (es decir, la inversión no conduce a los beneficios esperados), su crecimiento comienza a tambalearse. En otras palabras, los llamados “fundamentales” recuerdan a la realidad el crecimiento insostenible creado por el capital ficticio. Los bustos que siguen tienen también la tendencia a rebasar; pero esta vez al lado negativo. Éstas suelen llevar al estallido de una crisis económica debido al estallido de la llamada “burbuja”.

Este papel ha sido reconocido desde hace mucho tiempo por los economistas marxistas. H.Grossmann (1929, p.158) mostró que “entre los factores que contrarrestan la ruptura, Marx incluye el hecho de que la parte cada vez mayor del capital social toma la forma de capital social:

….estos capitales, aunque invertidos en grandes empresas productivas, sólo producen grandes o pequeñas cantidades de intereses, los llamados dividendos, una vez deducidos los costes…. Por lo tanto, no sirven para nivelar la tasa de beneficio, porque producen una tasa de beneficio inferior a la media. Si no lo hicieran, la tasa general de beneficios caería mucho más bajo. (1959, p.240)’

Esto indica la capacidad del sistema crediticio para seguir obteniendo beneficios cuando la acumulación real empieza a tener dificultades, lo que retrasa la caída de la tasa general de beneficios. Sin embargo, a pesar de la relativa autonomía del sistema crediticio, en última instancia, sus operaciones cumplen ampliamente con el movimiento esencial de la acumulación capitalista. Así, la fase de crisis del ciclo económico capitalista comienza típicamente con el colapso de la especulación en los productos básicos almacenados por los comerciantes mayoristas, y el aumento de la tasa de interés que afecta a la estructura de la deuda en algún momento causando su colapso, lo que lleva a la fase de crisis a ser seguida por la depresión.

Itoh (1988, pp.303-342), siguiendo la escuela Uno del marxismo japonés, incorporó esta función dentro de las fases de los ciclos económicos. Sostuvo que hacia el final de la fase ascendente y al comienzo de la sobreacumulación, la tasa de beneficios disminuye y los precios de las materias primas tienden a subir. Luego, el comercio especulativo y el almacenamiento de materias primas tienen lugar a la espera de nuevas subidas de precios. El comercio especulativo también aparece en la bolsa de valores a medida que los precios de las acciones de algunas industrias comienzan a subir en respuesta al aumento de los precios de sus materias primas.

En resumen, el marxismo clásico tiene un marco coherente y sofisticado para comprender el fenómeno de la euforia financiera prolongada sin separarlo de la acumulación real. Este marco también puede explicar satisfactoriamente las recientes innovaciones financieras.

El cambio contemporáneo más dramático es que la letra de cambio (con sus vínculos directos con la financiación de la producción y el comercio) es sustituida como activo financiero dominante por la “repo” (“sale and repurchase agreement”). En una operación repo, un prestatario de efectivo vende un paquete de valores por una cantidad de dinero a un prestamista con el acuerdo de que el primero recomprará los valores por otra cantidad de dinero después de un período fijo. De este modo, los valores actúan como garantía para el préstamo en efectivo. En el caso de que el prestatario en efectivo incumpla con el pago, el prestamista en efectivo es el propietario de los valores para mantenerlos, venderlos o utilizarlos de nuevo como garantía. En este contexto, la evolución institucional llevó a que la noción de “banco” se volviera elástica y surgió el fenómeno de la “banca en la sombra”.

Esta tendencia tiende a fusionar los dos pilares del sistema financiero (el crédito y los mercados de capitales) principalmente a través de la titulización. Sin embargo, la titulización transforma la propiedad en activos financieros negociables contra una promesa de reembolso; es decir, en capital ficticio. De esta manera, el sistema financiero contemporáneo se volvió más inestable a medida que se perturbaban los mecanismos institucionales tradicionales y la confianza.

Toda esta casa de naipes financiera contemporánea depende de la extracción de plusvalía en el ámbito de la producción. Tras la crisis de rentabilidad de 1973, las posteriores oleadas de reestructuración capitalista no lograron resolver la crisis de sobreacumulación. A pesar del dramático aumento de la explotación laboral (es decir, el aumento de la tasa de plusvalía), evitaron una destrucción decisiva de capitales inviables. Por lo tanto, la rentabilidad nunca se recuperó lo suficiente. El último truco, junto con la `globalización’ (que nunca extinguió la economía nacional sino que aumentó la presión tanto sobre el trabajo como sobre los capitales inviables), fue la expansión de las operaciones de capital ficticio. Sin embargo, como ya se ha dicho, esta estratagema tiene límites definidos. La expansión a través del dopaje financiero pronto alcanzó sus límites establecidos por la acumulación real. Así, estalló la crisis de 2008. El colapso financiero se orientó estrictamente a los problemas de la acumulación real.

Con respecto al otro pilar de las corrientes marxistas de la FH, a saber, que las finanzas adquieren un mecanismo de “explotación directa” a través de la usura independiente del excedente de valor, existe un fuerte rechazo. Fine (2009) argumentó con precisión que interpreta mal el marco analítico marxista. Los ingresos financieros de los préstamos concedidos a los trabajadores pueden ser (a) una apropiación adicional de una parte del valor de su mano de obra o (b) una parte del valor de su mano de obra que se gasta en la adquisición de productos socialmente necesarios. En el primer caso, si esta apropiación se convierte en permanente, entonces conducirá a un nuevo valor inferior de la fuerza de trabajo. En el segundo caso, el valor actual de la fuerza de trabajo es en realidad inferior a lo que parece. En ambos casos no hay beneficios financieros adicionales -y además independientes de la plusvalía-. Argumentar lo contrario significa que estas corrientes marxistas del FH proponen una teoría diferente de la determinación de la fuerza de trabajo y del funcionamiento del mercado laboral que la del marxismo. En tal teoría, las relaciones de poder directas en lugar de los mecanismos económicos indirectos son el único mecanismo que puede permitir que el sistema financiero obtenga beneficios adicionales. Una vez más, este punto de vista malinterpreta al capitalismo como un sistema pre-capitalista.

Conclusiones

Las corrientes marxistas y casi-marxistas de la FH, con la notable excepción de la interpretación bastante peculiar de B.Fine, se equivocan en cinco aspectos.

En primer lugar, interpretan los fenómenos coyunturales y de corto plazo como cambios estructurales de largo plazo. En términos metodológicos, la FH es una teoría de rango medio (para una crítica de esta metodología ver Mavroudeas (2012), Ch.3).

En segundo lugar, promueven la falsa percepción de que la expansión financiera posterior a la década de 1990 fue un fenómeno totalmente nuevo sin precedentes históricos previos.

Tercero, su argumento sobre el novedoso mecanismo de’explotación directa’ del sistema financiero equipara injustificadamente al capitalismo con la era pre-capitalista de transición del feudalismo al capitalismo.

Cuarto, proponen un análisis de clase poco realista.

En quinto lugar, conducen a una confusión analítica injustificada, ya que oscurecen la comprensión de los procesos económicos y sociales fundamentales del capitalismo.

En pocas palabras, la grandiosa propuesta de la FH sobre una nueva etapa del capitalismo o incluso una nueva forma de capitalismo no explica analítica y empíricamente la evolución del capitalismo contemporáneo. Por el contrario, el marxismo clásico ofrece una perspectiva analítica y empírica superior.

 

REFERENCIAS

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Harris, L. (1988), “Alternative Perspectives on the Financial System”, en L.Harris, J. Coakley, M. Groasdale & T. Evans (eds.), New Perspectives on the Financial System, Londres: Croom Helm.

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Grossmann, H. (1929), The Law of Accumulation and Breakdown of the Capitalist System, Leipzig: Hirschfeld.

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Lenin, V.I. (1917 (1948)), Imperialism, the Highest Stage of Capitalism, Londres: Lawrence y Wishart.

Mavroudeas, S. (2012), ‘The Limits of Regulation: A Critical Analysis of Capitalist Development’, Cheltenham: Edward Elgar.

Mavroudeas, S. (2015), ”Financialisation’ and the Greek case’ en Mavroudeas S. (ed.), Greek capitalism in crisis: Marxist Analyses, Londres: Routledge.

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Shaikh, A. (2010), ‘The first Great Depression of the 21st century’, Socialist Register 2011.

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Tomé, J.P. (2011), ‘Financialization as a Theory of Crisis in a Historical Perspective: Nothing New under the Sun’, Working Paper Series 262, PERI.

 

Este documento fue presentado en la Segunda Conferencia Mundial sobre Marxismo, “El marxismo y el mundo actual y China”, Universidad de Pekín, 5-6 de mayo de 2018.

 

An interview with Bryan and Rafferty and the fallacies of ‘financialisationism’: Some comments by Stavros Mavroudeas

An interview with Bryan and Rafferty and the fallacies of ‘financialisationism’: Some comments by Stavros Mavroudeas

Recently, I came across an interview with Dick Bryan and Mike Rafferty for the JACOBIN magazine. The interview concerns their analysis of financialisation and it can be accessed in the following web-address: https://jacobinmag.com/2019/07/financialization-capitalism-with-derivatives-australia.

The interview has the telling title ‘How Finance Exploits Us’. It is not coincidence that a book on financialisation by Costas Lapavitsas carries the same title (Profiting Without Producing: How Finance Exploits Us All’). This similarity is not accidental but denotes deeper common elements of the different theories of ‘financialisation’. In particular, as it will be shown below, this identical titling exhibits their common departure from the Marxist theory of labour exploitation in work towards a theory of expropriation through usury in distribution. It also exhibits their common dissolution of the working class into an inter-class mass of financially expropriated persons. Unsurprisingly, this mass is dominated by the ‘middle-class’ (that is mainly the petty bourgeoisie).

What makes this interview interesting is that it reveals both the (non-dialectical) contradictions and the empirical errors not only of Bryan and Rafferty but of the ‘financialisationists’ in general.

Bryan et al. set out to (a) innovate Marxist economic analysis by focusing on finance and (b) propose a class politics on the basis of their analysis. They fail utterly in both.

Regarding their first point, they consider financialisation – and especially financial derivatives (which is supposed to be the differentiae specificae of their financialisation theory) – as a new era of capitalism. They argue that derivatives constitute a path-breaking innovation in the 21st century similar to that of the joint-stock company in the 19th century. There is a first inaccuracy here. Financial derivatives in capitalism are quite older. Even their recent proliferation and expansion dates back to the 1990s.

But the analytical problems of their approach are even greater than their empirical inaccuracies. They adopt (a) a Neoclassical understanding of profit (as reward for risk-taking) and (b) a Keynesian emphasis on liquidity. Both are alien to and incompatible with Marxism. But, moreover, they are erroneous as they misrepresented the actual working of the capitalist economy.

 

A neoclassical conception: Risk as a source of surplus-value

The gist of their analysis is that risk (embodied in and managed through derivatives) is a source of surplus-value. The following excerpt is characteristic:

‘We contend that risk-absorption is a contribution to capital’s surplus’.

It is well known that Neoclassicism justifies profit as the reward of (entrepreneurial) risk-taking. Marxism has offered a devastating critique of this fallacy.

 

A Keynesian loan: liquidity

Keynes and the Keynesian tradition founded The Liquidity Preference Theory. This maintains that the demand for money stems not from the need to borrow money but from the desire to remain liquid in the face of future risks. Needless to say, this perspective can be easily accommodated with the conception of risk as source of profits. For this reason, the Liquidity Preference Theory has been easily incorporated in the Hicksian synthesis of Keynesianism and Neoclassicism and also in subsequent neoliberal theories (with significant modifications).

Marxism has a totally different perspective from that. Capital (and not everybody as both Neoclassicals and Keynesians maintain) has a tendency to seek fluidity. This means its ability to move easily – particularly in monetary form – from one activity to the other. But this fluidity has a gear: capital wants to move easily from one activity to the other because it is seeking higher profit. And profit, for Marxism, comes from surplus-value (that is new wealth) creation. This constitutes a generic contradiction of capital. On the one hand, it wants to freely move from one surplus-value producing activity to the other in search of higher returns. On the other hand, it is obliged to tie down itself to the production of value (and surplus-value) in specific productive activities. The preference between fluidity and ‘productive bondage’ depends upon profitability. In any case, at least a significant part of capital has to be in production bondage in order for value to be produced. Of course, the more fluid forms of capital are basically the financial ones.

 

Bryan et al. attempt to marry risk and liquidity with Marxism is a total failure. Marxism explains risk and liquidity with reference to value and profit. Marxism has a production centered analysis whereas Bryan et al. adopt the circulation-centered perspective of Neoclassicism and Keynesianism. See, for example the following excerpt:

‘So capital has become liquid, but labor power stays illiquid’

 

Regarding the second task that Bryan et al. set to themselves – namely to offer a class politics for the ‘new era of financial capitalism’ – they fail even more utterly. First, they do not have a Marxist – let alone a coherent – theory of classes. The last sections of their interview are indicative. Ultimately they consider ‘classes’ as income categories. And they adopt the misleading Mainstream non-class term of ‘households’ as their analytical category. These are typical bourgeois conceptions. Needless to say, Marxism has a totally different theory of classes. Despite their denials (‘In Marxism there is an aversion to defining class in terms of income, but we’re not actually doing that’), this is what they are actually doing. The following excerpt is also characteristic:

‘this surplus-generating role reaches significantly into the “middle class.”

Moreover, despite their class rhetoric, they dissolve labour into capital as they argue that labour has become a form of capital, as the reproduction of labor has become in Financialisation a source of surplus-value transfer in the form of interest payments and the ‘financialization of daily life’. With this formulation, Bryan, Martin, and Rafferty suggest that there lies an exploitation that is not confined to unpaid labor-time but extends to usury. This exploitation does not concern only labour but primarily the ‘middle classes’. The following excerpt is telling:

 

‘We are offering an additional perspective on the surplus-producing class, by extending it into how class relations are transformed by capital. We have shown that this surplus-generating role reaches significantly into the “middle class.”

 

Characteristically, Bryan et al. in their empirical study on Australia discover that it is not the lowest-income people (i.e. a proxy for the working-class) that are subject this new capitalist exploitation mechanism through household absorption of risk but the middle-income people. Again, the following excerpt is telling:

‘We’re just saying if you are interested in the way in which household absorption of risk makes capital look profitable, and you look at where the risk is being absorbed, you find that it is not with the lowest-income people because by and large they’re excluded from finance because they can’t get loans.

Not every working-class person is on a low income but who we call a “working class” remains contentious, especially with the rise of fake independent contracting (like the gig economy). We are offering an additional perspective on the surplus-producing class, by extending it into how class relations are transformed by capital. We have shown that this surplus-generating role reaches significantly into the “middle class.”

 

So, in the end and despite their verbose ‘class politics’, value theory bruhaha and workerist declarations (‘capital ripping off labor by shifting risk in a distributional sense’), Bryan et al. end up by recognizing that it is the ‘middle class’ that is primarily exploited in this new era of financialized capitalism. Nice end for the new class warriors!!!

 

The political programme that they propose is totally idiotic. The ‘strategic non-payment of bills that have been securitized’ is a matter for financial pundits but not the central issue of workers’ trade unions. The refusal to repay rent has been a very old part of workers’ struggles and is nothing new. However, this idiotic political programme has a truly catastrophic consequence for the labour movement. It removes its primary focus from struggles in production and work and transposes it to inter-class distributional issues. Moreover, as Bryan et al. accept, these issues concern primarily the ‘middle class’. Thus, they essentially make the working-class the servant of middle-class’ demands. Nice advice to the trade unions Bryan et al. seek to guide!!!

 

The rest of the interview is full of minor errors.

See for example the idiotic declaration that ‘Given that households are where most wealth lies’. This is not sustainable even in Neoclassical terms.

Another blatant error concerns Bryan et al. understanding of the value of labour-power. The value of labor-power is not ‘basically subsistence’ as it encompasses also a social part. And of course, their argument that ‘subsistence is about household illiquidity’ is totally absurd.

The New Reformism of Financialisation

The errors of the Bryan et al. theory of financialisation are typical of the contemporary breed of the New Reformism of Financialisation. This New Reformism comes from many sides. Post-Keynesianism and its Marxisant fellow-travelers (Lapavitsas, Bryan etc.) is one stream. Another one comes from the Rosa Luxemburg Institute with M.Heinrich etc. D.Harvey is a specie-on-its-own who cherry peaks from all these with astonishing lightness and equally astonishing lack of economic coherence.

Rather unsurprisingly, the common themes of this New Reformism of Financialisation are the following.

First, they shift the analysis from the production-centered Marxian circuit of capital to a Mainstream circulationist perspective. Finance becomes the central locus of this circulationism.

Second, they deform the notion of capitalist exploitation by moving it from surplus labour extracted at the production sphere to exploitation in distribution. This move was also made in the past by Marxo-Keynesian (or rather vice versus) theories. However, this time there is a new element. Exploitation in distribution is conducted not only through economic mechanisms but, to a great extent, through political coercion. This is less evident within an economy as there usury is the mechanism of financial exploitation. However, as Bryan et al. argue in this interview, the state plays a crucial role in establishing this mechanism. This primary political mechanism is more evident in the fallacious theory of New Imperialism.

Third, they blur class analysis by dissolving the working class within the middle strata. In order to do this, they abandon the Marxist theory of classes. Thus, they end up by substituting the working class with an almost post-modern social slop (reminiscent of Negri’s ‘multitude’).

Fourth, they deny the existence of a Marxian theory of crisis (let alone one based on falling profitability) and argue that there can be many types of crisis (some of them even argue that each crisis is a special case). But practically, they see every modern crisis as a financial crisis; thus, agreeing with the Mainstreamers.

Fifth, in terms of politics they practically abandon socialism in favour of a vague anti-capitalism. Instead of the independent from the bourgeoisie political organization of the working class they favour inter-class populist programmes than express mainly the demands of the middle and petty bourgeoisie. There ultimate aim is not socialism but a reformed humane capitalism.

 

  1. For a broader critique of the Financialisation Hypothesis and its many currents see the links below:

 

·       Is the Financialization Hypothesis a Theoretical Blind Alley? – World Review of Political Economy

https://stavrosmavroudeas.wordpress.com/2019/01/31/is-the-financialization-hypothesis-a-theoretical-blind-alley-world-review-of-political-economy/

 

·       ‘The Financialisation Hypothesis and Marxism: a positive contribution or a Trojan Horse?’ – S.Mavroudeas, 2nd World Congress on Marxism, Peking University, 5-6 May 2018

https://stavrosmavroudeas.wordpress.com/2018/05/09/the-financialisation-hypothesis-and-marxism-a-positive-contribution-or-a-trojan-horse-s-mavroudeas-2nd-world-congress-on-marxism-peking-university-5-6-may-2018/

 

·       ‘Financialisation Hypothesis: a creative contribution or a theoretical blind alley?’, QMUL lecture video-recording

https://stavrosmavroudeas.wordpress.com/2018/11/24/qmul-lecture-video-recording/

 

 

Οι εφοπλιστές «πνίγουν» την ακτοπλοϊα – ΠΡΙΝ 28-7-2019


ΠΡΙΝ 28 Ιουλίου 2019

Νο. 1437

 

 

Τα μονοπώλια, η ΕΕ και η κρίση

Το κέρδος βουλιάζει την ακτοπλοϊα

 

 

ΑΝΑΛΥΣΗ: Γιάννης Ζησιμόπουλος

 

 

 

Ζωτικές οι θαλάσσιες μεταφορές στην Ελλάδα

 

H ακτοπλοΐα έπαιζε πάντα σημαντικό ρόλο στον ελληνικό καπιταλισμό, λόγω των γεωγραφικών ιδιαιτεροτήτων της Ελλάδας. Οι γεωγραφικές αυτές ιδιαιτερότητες αναφέρονται στα περίπου 200 κατοικημένα νησιά, με περισσότερους από 1,4 εκατομμύρια κατοίκους και περίπου 15.000 χιλιόμετρα ακτογραμμής. Ενδεικτικό της σημασίας που έχει η ακτοπλοΐα για το κεφάλαιο είναι το γεγονός πως το 2013 η Ελλάδα μαζί με την Ιταλία ήταν οι χώρες με την μεγαλύτερη επιβατική κίνηση ετησίως, καλύπτοντας περίπου το 25% της συνολικής διακίνησης επιβατών ακτοπλοΐας στην Ευρώπη.

Ο Πειραιάς αποτελεί το δεύτερο σημαντικότερο λιμάνι της Ευρώπης σε όρους επιβατικής κίνησης, με μερίδιο που υπολογίζεται στο 3% της συνολικής κίνησης επιβατών. Σε ότι αφορά τη μεταφορά φορτίων, σχεδόν το 5% των εμπορευμάτων που διακινούνται μέσω ευρωπαϊκών ακτοπλοϊκών γραμμών διέρχεται από ελληνικά λιμάνια. Εντός Ελλάδος, οι ακτοπλοϊκές μεταφορές αντιπροσωπεύουν περίπου το 15% της συνολικής υπεραστικής κίνησης επιβατών, ανεξαρτήτως μέσου. Επίσης, μέσω θαλάσσης διακινείται περίπου το 25% των φορτίων στον Ελλαδικό χώρο.

Η ελληνική γεωγραφική ιδιαιτερότητα κάνει όμως και εξαιρετικά ακριβή την ακτοπλοΐα, καθώς πρέπει να υπάρχουν πολλές γραμμές λόγω των πολλών νησιών σε αρκετά διαφορετικούς άξονες. Η κίνηση στις γραμμές αυτές χαρακτηρίζεται από σημαντική εποχικότητα, με τον όγκο της κίνησης να εκδηλώνεται κυρίως τους καλοκαιρινούς μήνες, αλλά και λόγω της ανάπτυξης του τουρισμού μεταπολεμικά. Οι γραμμές αυτές πρέπει να λειτουργούν και τους χειμερινούς μήνες έτσι ώστε να εξασφαλίζεται η τροφοδοσία ιδιαίτερα των νησιών. Ωστόσο, η σημερινή μορφή της ελληνικής ακτοπλοΐας είναι αποτέλεσμα μιας πορείας ανάπτυξης η οποία διήλθε από διάφορες φάσεις.

Πηγή: Eurostat, παρατίθεται σε ΙΟΒΕ (2017)

 

 

Η ακτοπλοΐα από την δημιουργία του ελληνικού κράτους και μέχρι το 1892 οργανώθηκε με την μορφή του κρατικού μονοπωλίου καθώς το επίπεδο της καπιταλιστικής συσσώρευσης ήταν χαμηλό και οι επιχειρηματικές δραστηριότητες προτιμούσαν άλλους κλάδους με μικρότερο κίνδυνο και μεγαλύτερη κερδοφορία. Ακολούθησε η περίοδος 1892-1932, η οποία χαρακτηρίστηκε από την εισδοχή ιδιωτικών κεφαλαίων στον ακτοπλοϊκό κλάδο, αλλά και από τον εξαιρετικά έντονο ανταγωνισμό με αποτέλεσμα την ουσιαστική καταστροφή του κλάδου. Μετά το 1932 επανήλθε το κρατικό μονοπώλιο στην ακτοπλοΐα, ιδιαίτερα από το 1938 με τις «Ακτοπλοϊκές γραμμές-Κοινή διοίκηση», ενώ το πλαίσιο αυτό του κρατικού ελέγχου διατηρήθηκε μέχρι και μετά τον 2ο παγκόσμιο πόλεμο.

Ο ακτοπλοϊκός κλάδος με τη σημερινή ιδιωτική μορφή είναι ουσιαστικά δημιούργημα της δεκαετίας του 1960, καθώς τότε αρχίζει να περιορίζεται ο κρατικός έλεγχος και αυξάνεται η συσσώρευση του κεφαλαίου. Τα ιδιωτικά κεφάλαια εισέρχονται την εν λόγω περίοδο στον κλάδο της ακτοπλοΐας, ο οποίος χαρακτηρίζεται από ανάπτυξη, τόσο λόγω της ανάκαμψης της οικονομικής δραστηριότητας στην μεταπολεμική «χρυσή εποχή» του ελληνικού καπιταλισμού (1950 -1974), όσο και λόγω της ανόδου του τουρισμού διεθνώς. Όμως ο ιδιωτικός πλέον ακτοπλοϊκός κλάδος είχε αφενός μεν ισχυρούς κρατικούς ελέγχους (αν και το εφοπλιστικό κεφάλαιο πάντα κατόρθωνε να επιβάλλει τους όρους που διευκόλυναν την κερδοφορία του) και αφετέρου ήταν ελληνόκτητος, καθώς υπήρχε ουσιαστική προστασία από τον ξένο ανταγωνισμό. Σε μεγάλο βαθμό τα κεφάλαια αυτά δουλεύουν με πλοία «σαπάκια», που όμως αποφέρουν μεγάλα περιθώρια κέρδους.

Οι συνθήκες αυτές άλλαξαν με την είσοδο του ελληνικού καπιταλισμού στην ευρωπαϊκή ιμπεριαλιστική ενοποίηση. Στα πλαίσια της τελευταίας, αρχίζει να διαμορφώνεται ήδη από τα τέλη της δεκαετίας του 1980 η Κοινή Ναυτιλιακή Πολιτική (ΚΝΠ). Βασικό στοιχείο της ΚΝΠ, πέρα και πίσω από κανόνες ασφαλείας και άλλες ρυθμίσεις, είναι η απελευθέρωση των υπηρεσιών στις θαλάσσιες μεταφορές στο εσωτερικό των κρατών-μελών, δηλαδή η άρση του καθεστώτος του cabotage. Αυτό δίνει την δυνατότητα σε ξένα κεφάλαια, με υψηλότερη παραγωγικότητα και τεχνολογική διάρθρωση να εισέλθουν στην εσωτερική ακτοπλοϊκή αγορά. Η σταδιακή προσαρμογή προς τους ευρωπαϊκούς κανονισμούς (ιδιαίτερα του 3577/92) αρχίζει με καθυστέρηση από τον Ιούλιο του 2005, λόγω της ισχυρής αντίστασης των ελληνικών κεφαλαίων. Χαρακτηριστικά, η απαίτηση για σταδιακή μείωση του ορίου ηλικίας των πλοίων της ακτοπλοΐας στα 30 έτη από τα 35 έτη, συνάντησε την επίμονη αντίδραση των εφοπλιστών, καθώς θα έπρεπε να αποσύρουν τα γερασμένα σκάφη τους. Οι εφοπλιστές επέβαλλαν την τροποποίηση του 3577/92 και επιτράπηκε να παραμείνουν τα σκάφη άνω των 30 ετών υπό την προϋπόθεση ότι θα προχωρήσουν σε ορισμένες τεχνικές μετατροπές, πράγμα που επικυρώθηκε από κοινοτική οδηγία.

Απέναντι στην απειλή των ξένων κεφαλαίων, τα ελληνικά ακτοπλοϊκά κεφάλαια προσπάθησαν να αμυνθούν μέσω συγχωνεύσεων και εξαγορών που οδήγησαν στην δημιουργία ισχυρότερων ακτοπλοϊκών ομίλων. Παρ’ όλα αυτά, ο παραδοσιακός χαρακτήρας του ελληνικού κεφαλαίου, που αποφεύγει μακροπρόθεσμες επενδύσεις και προσφεύγει σε γρήγορα και εύκολα βραχυπρόθεσμα κέρδη, απέτρεψε τον ριζικό εκσυγχρονισμό του ακτοπλοϊκού στόλου. Ενδεικτικά, μόνο εν μέρει βελτιώθηκε ο μέσος όρος ηλικίας των σκαφών και αυτό λιγότερο στο Αιγαίο και περισσότερο στις γραμμές της Αδριατικής, όπου ο διεθνής ανταγωνισμός είναι εντονότερος. Ταυτόχρονα, τόσο οι συγχωνεύσεις όσο και ο περιορισμένος τεχνολογικός εκσυγχρονισμός, χρηματοδοτήθηκαν μέσω του τραπεζικού συστήματος με «χαριστικές» ουσιαστικά ρυθμίσεις. Άλλωστε, ο ελληνικός καπιταλισμός είναι ιστορικά τραπεζοκεντρικός και το ελληνικό κεφάλαιο –και ιδιαίτερα το εφοπλιστικό– είναι συνηθισμένο να αποκομίζει κέρδη με χρήματα άλλων, δηλαδή με επιδοτήσεις του ελληνικού δημοσίου.

Η κρίση του 2009-2010 έπληξε καίρια τον ακτοπλοϊκό κλάδο. Η συρρίκνωση του ΑΕΠ της Ελλάδας, οδήγησε σε μείωση των υπηρεσιών μεταφοράς, εμπορευμάτων και επιβατών. Επιπλέον, η αύξηση των τιμών των καυσίμων μετά το 2009, επιδείνωσε ένα από τα βασικότερα στοιχεία κόστους της ακτοπλοΐας οδηγώντας σε αύξηση των ναύλων οχημάτων, επιβατών και εμπορευμάτων (58% του ναύλου αφορά κάλυψη κόστους καυσίμων). Η τιμή του ναυτιλιακού πετρελαίου για την τριετία 2009-12 αυξήθηκε άνω του 100%. Η τριετία αυτή συμπίπτει με τα πρώτα χρόνια της ελληνικής χρεοκοπίας και τη μείωση πιστοληπτικής ικανότητας της χώρα, που οδήγησε στην ανυπαρξία σχεδόν εμπορικών πιστώσεων από το εξωτερικό. Το γεγονός αυτό ανέβασε κατακόρυφα το κόστος των εισαγομένων προϊόντων, μεταξύ των οποίων και του αργού πετρελαίου προς διύλιση.

Το γεγονός ότι η κρίση ξέσπασε όταν το ελληνικό ακτοπλοϊκό κεφάλαιο ήταν υπερχρεωμένο προς τις τράπεζες για την αγορά και την ναυπήγηση πλοίων για τα οποία δεν είχαν κάνει απόσβεση, ενέτεινε τα προβλήματα. Αυτό είχε ως αποτέλεσμα τόσο να πωληθούν πλοία (κυρίως καινούργια) ή/και να ναυλωθούν στο εξωτερικό, οδηγώντας σε μείωση της συσσώρευσης του ακτοπλοϊκού κεφαλαίου. Ιδιαίτερα σημαντική είναι η μείωση του ακτοπλοϊκού στόλου όπως φαίνεται και από τα στοιχεία των βασικών μεγάλων ομίλων του κλάδου. Επίσης, πολλές εταιρείες χρεοκόπησαν (περίπτωση Σφηνιά) ή/και εξαγοράστηκαν (πώληση της ATTICA GROUP). Για πρώτη ίσως φορά μπαίνει στον ακτοπλοϊκό κλάδο ένα μεγάλο ξένο κεφάλαιο όπως ο όμιλος Grimaldi (με τον μεγαλύτερο στόλο της Ευρώπης) εξαγοράζοντας τις Μινωικές Γραμμές.

 

Αριθμός πλοίων ανά εταιρικό σχήμα
Εταιρία 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
ΑΝΕΚ 14 13 14 14 7 9 10
ATTICA 13 14 13 13 12 12 12
MINOAN 7 7 7 7 5 4 2
HELLENIC SEAWAYS 33 29 25 20 21 20 18
NEL 22 18 16 12
Σύνολο 89 81 75 66 45 45 42
Πηγή: XRTC ΕΠΕ

 

Έχει ενδιαφέρον η σημερινή σύνθεση του ακτοπλοϊκού κεφαλαίου. Οι καπιταλιστικές επιχειρήσεις που δραστηριοποιούνται στην ακτοπλοΐα αποτελούν τμήμα του εφοπλιστικού κεφαλαίου, το οποίο αποτελεί την κορωνίδα του ελληνικού καπιταλισμού καθώς είναι εξαιρετικά διεθνοποιημένο (χρησιμοποιεί τη χώρα σαν πολιτική βάση στήριξης και δευτερευόντως σαν οικονομική έδρα). Επιπλέον, ελέγχει ή έχει καθοριστική παρουσία και σε μία σειρά κρίσιμους τομείς του ελληνικού καπιταλισμού (π.χ. παραγωγή πετρελαιοειδών, τουρισμός και παλιότερα τράπεζες και κατασκευαστικός τομέας).

Τα κεφάλαια που δραστηριοποιούνται στην ακτοπλοΐα είναι σε μεγάλο βαθμό οι «φτωχοί συγγενείς» των μεγάλων εφοπλιστικών ομίλων, καθώς δεν έχουν τα προνόμια και τις δυνατότητες της ποντοπόρου ναυτιλίας, η οποία απολαμβάνει σκανδαλώδη φορολογικά και άλλα προνόμια από το ελληνικό κράτος. Ακόμη και σήμερα μεγάλο ποσοστό του κλάδου της ακτοπλοΐας απαρτίζεται από μικρές επιχειρήσεις. Ωστόσο, η συγκέντρωση και συγκεντροποίηση του κεφαλαίου έχει προχωρήσει και στον κλάδο.

Τρεις φαίνεται να είναι σήμερα οι βασικοί πόλοι στην ακτοπλοΐα: η Τράπεζα Πειραιώς, η MIG και το αμερικανικό Private Equity Fund Fortress Investment Group LLC, που συνήψε το 2014 στρατηγική συμφωνία με την ATTICA Holdings για την αναχρηματοδότηση του τραπεζικού δανεισμού της τελευταίας.

 

Ανάλυση μετοχικής σύνθεσης κλάδου-ανάλυση δικαιωμάτων ψήφου 2017

Πηγή: XRTC ΕΠΕ

 

Τα βάρη στους ναυτεργάτες και τους επιβάτες

Μειώσεις σε πληρώματα, δρομολόγια και φόρους ζητούν οι εφοπλιστές

 

 

Τα προβλήματα που αντιμετωπίζει το ελληνικό και ξένο ακτοπλοϊκό κεφάλαιο την περίοδο της οικονομικής κρίσης, επιδιώκει να τα φορτώσει στις πλάτες του λαού και των ναυτεργατών.

– Απαιτεί περιορισμό της φορολογίας του (προφανώς ζηλεύοντας τις σκανδαλώδεις φοροαπαλλαγές του ποντοπόρου εφοπλισμού) και επιδοτήσεις από το ελληνικό δημόσιο. Χαρακτηριστική είναι η απαίτηση για να μειωθούν τα λιμενικά κόστη καθώς και για αυξημένη επιδότηση των άγονων γραμμών.

– Απαιτεί αλλαγές στις συνθέσεις των πλοίων, ενδεχόμενη πληρωμή των πληρωμάτων από το ταμείο ανεργίας όταν τα πλοία είναι ακινητοποιημένα, υποβάθμιση των συλλογικών συμβάσεων σε τριτοκοσμικά επίπεδα.

– Προωθεί –με κρατικές επιδοτήσεις– τον λεγόμενο «εξορθολογισμό» του ακτοπλοϊκού κλάδου. Σε ότι αφορά τα δρομολόγια προτείνουν την εξυπηρέτηση των κύριων ακτοπλοϊκών γραμμών από λιγότερα, μεγαλύτερα και ποιο σύγχρονα πλοία, και την ριζική αλλαγή του καθεστώτος των άγονων γραμμών με το σύστημα ”hub and spoke” που θα περιλαμβάνει γεωγραφικές και εποχικές διαφοροποιήσεις (συνδυασμοί δρομολογίων, ανταποκρίσεις, κατάργηση δρομολογίων που δεν θεωρούνται κερδοφόρα). Όλα αυτά θα επιφέρουν δυσμενείς συνέπειες για νησιά της άγονης γραμμής, τους εργαζόμενους στην ακτοπλοΐα και την ελληνική οικονομία.

Το κεφάλαιο δεν πρόκειται να λύσει τα προβλήματα του ακτοπλοϊκού τομέα. Αυτό που προσπαθεί να κάνει είναι να ενισχύσει την κερδοφορία του, φορτώνοντας τα κόστη του «εξορθολογισμού» στους ναυτεργάτες και στους πολίτες με διαφοροποίηση στις τιμές των εισιτηρίων, αλλαγή επί το δυσμενέστερο για τους ναυτεργάτες στις συνθέσεις των πληρωμάτων, τα ωράρια, τα ημερομίσθια κ.λπ. Ο «εξορθολογισμός» θα περιλαμβάνει λιγότερα πλοία, λιγότερα δρομολόγια, λιγότερους εργαζόμενους, μείωση της καθαρής συμβολής του κλάδου στο ΑΕΠ (που έχει ήδη συντελεστεί με την άρση του cabotage), αρνητικές συνέπειες για τις περιοχές άγονης γραμμής.

 

 

Αγώνας για δημόσιο φορέα ακτοπλοϊας

 

Οι ταξικές δυνάμεις, το ναυτεργατικό και το λαϊκό κίνημα είναι αναγκαίο να προβάλλει ένα σχέδιο για τον ακτοπλοϊκό κλάδο, την ανασυγκρότηση και τον προσανατολισμό του στην εξυπηρέτηση των συμφερόντων του λαού και όχι της χρυσοκάνθαρης εφοπλιστικής ολιγαρχίας. Αναγκαίοι πυλώνες ενός τέτοιου σχεδίου είναι η διεκδίκηση αξιοπρεπών ναυτεργατικών συλλογικών συμβάσεων και η προβολή μιας ριζοσπαστικής πρότασης ανασυγκρότησης του κλάδου.

Η πρόταση αυτή –εντασσόμενη στα πλαίσια ενός μεταβατικού προγράμματος– συνδέοντας τις διεκδικήσεις-κατακτήσεις στο σήμερα με τον στρατηγικό στόχο της κατάργησης της εκμετάλλευσης ανθρώπου από άνθρωπο, είναι αναγκαίο να έχει στον πυρήνα της, την η πάλη για την ανασυγκρότηση της ελληνικής ακτοπλοΐας μέσα από ένα Δημόσιο Φορέα Ακτοπλοΐας. Ο ρόλος ενός τέτοιου φορέα θα είναι ο συνολικός σχεδιασμός της ακτοπλοϊκής πολιτικής, η κατοχή του μεγάλου όγκου του ακτοπλοϊκού στόλου, η ρύθμιση των κανόνων λειτουργίας του κλάδου, η υπαγωγή των όποιων ιδιωτικών δραστηριοτήτων στο σχεδιασμό-ρυθμίσεις του φορέα.

Αναγκαίες οικονομικές αλλαγές σε αυτή την κατεύθυνση είναι: α) η κρατικοποίηση του χρηματοπιστωτικού συστήματος για τη χρηματοδότηση τεχνολογικών- οργανωτικών εκσυγχρονισμών, β) η ανασυγκρότηση του ναυπηγοεπισκευαστικού τομέα υπό δημόσια ιδιοκτησία ώστε να συμβάλλει συμπληρωματικά στον εκσυγχρονισμό του ακτοπλοϊκού στόλου, γ) η επαναφορά των λιμενικών εγκαταστάσεων υπό δημόσιο ιδιοκτησία, δ) η αναβάθμιση της ναυτικής εκπαίδευσης και η επαναφορά της στον ουσιαστικό έλεγχο του δημοσίου.

Μια τέτοια πρόταση είναι δυνατόν να διασφαλίσει την πλήρη εξυπηρέτηση και ασφάλεια των θαλάσσιων συγκοινωνιακών-μεταφορικών αναγκών, την παροχή υψηλού επιπέδου υπηρεσιών, τις αξιοπρεπείς συνθήκες εργασίας και αμοιβής των ναυτεργατών και την προστασία του θαλάσσιου περιβάλλοντος.

 

4th Industrial Revolution: Myth or Reality?

Below follow the text and the links for downloading of my contribution title ‘The 4th Industrial Revolution: Myth or Reality?’ at the Workshop organized by Union of Economists of Secondary Education Teachers on 15/2/2019 in Thessaloniki

Workshop: ‘The Economy on the Horizon of the Fourth Industrial Revolution’

Thessaloniki, 15/2/19

 

‘4th Industrial Revolution: Myth or Reality?’

Stavros Mavroudeas

Prof. of Political Economy

Panteion University

e-mail: s.mavroudeas@panteion.gr

 

Abstract

The term ‘4th Industrial Revolution’ is extremely popular today. It was proposed by Klaus Schwab (president of the Davos World Economic Forum) and argues that the contemporary economy is undergoing a fundamental technological transformation because cyber-physical systems are created that integrate the physical, digital and biological dimensions (robots, artificial intelligence, nanotechnology, internet of things, 3D prints, fully automated vehicles etc.). It is argued that this technological transformation is revolutionizing the potential of the economy and opening up greater possibilities for economic growth. At the same time, however, it is debatable whether this benefits all categories of countries and all social classes or whether the respective inequalities are growing. But besides the headlines, a more critical study finds that it is the sixth time that a 4th industrial revolution was announced, and all previous ones have been announcements have been disproved. In the field of economic analysis, the ‘Solow Paradox’ highlights the unsustainability of its past announcements. This paper examines whether the 4th Industrial Revolution is currently taking place. It also analyzes under what conditions a radical technological change benefits the social majority and under which it does not.

 

1.The 4th Industrial Revolution: A Journalistic Succes

The term ‘4th Industrial Revolution’ is extremely popular today. It was proposed by Klaus Schwab (president of Davos World Economic Forum) in 2015 in Davos and was originally published in an article in Foreign Affairs and two years later in a hurriedly written book. He argues that the contemporary economy is undergoing a fundamental technological transformation because cyber-physical systems are created that integrate the physical, digital and biological dimensions (robots, artificial intelligence, nanotechnology, Internet of Things, 3D prints, fully automatic vehicles, etc.). These changes are supposed to be so profound that there has never been a period in history that involves so many possibilities and risks at the same time. In particular, it is argued that this technological transformation is revolutionizing the potential of the economy and opening up greater possibilities for economic growth. At the same time, however, it is debatable whether this benefits all categories of countries and all social classes or whether the respective inequalities are growing.

 

2. But it is not a scientific finding

There is no conclusive evidence that these journalistic dithyrambs are confirmed empirically. Any data reported are selective and extremely limited in time. Thus, the 4th industrial revolution is just a hypothesis.

Instead of fancy declarations, it would be preferable to reflect on the blatant disproval of all previous modern announcements of a new technological revolution based on information technology.

This idea is quite old. It first appeared in the 1960s. However, where it gained the most popularity and attempted to be empirically documented, it was in the 1990s with the ‘New Economy’ label, supposedly based on information technology, biotechnology and telecommunications. It was accompanied by a huge rise in stock exchanges – particularly in the new technology index (NASDAQ). On the basis of this, Mainstream Economics pronounced the end of the economic cycle and the achievement of almost perpetual sustainable growth. Unsurprisingly, these grandiose declarations were soon refuted. In 2001, the dot.com bubble collapsed. Moreover, economic cyclical fluctuations have never been abolished and the crisis returned in its most acute form in 2008.

Indicative is the NASDAQ (composite) trend:

 

The ‘New Economy’ case was empirically tested primarily in the US economy. And that is where it failed utterly. As Solow (1987) has pointed out, ‘you can see computers everywhere except for productivity statistics’. In particular, the increase in productivity in the US economy from the mid-1970s to the mid-1990s was negligible. This was called the ‘productivity paradox’ or the ‘Solow paradox’ and since then he has taken all the assumptions about a new technological revolution based on information technology.

The adherents of the ‘New Economy’ tried a come-back in the mid-1990s with an occasional recovery in productivity in the US. However, as R.Gordon (2000) has shown, if some necessary technical corrections are made (computer use, economic cycle, change of type of measurement), then there is no labor productivity growth except only in the computer production sector. Similar results are derived in studies that calculated not labour productivity (as Gordon did) but total factor productivity (as Neoclassicals and Solow prefer). The only thing that increased was productivity in computer production that simply replaced other means of production without increasing production and overall productivity.

The attempts by ‘New Economy’ supporters (e.g. Brynjolfsson and McAfee (2011) to rebut these arguments (citing measurement problems, lagging behind in the implementation of new technologies etc.) have failed, with empirical evidence still disappointing. Thus, even ‘New Economy” supporters (e.g. Acemoglou et al (2014)) speak nowadays about the return of ‘Solow’s paradox’. To put it in empirical terms, US productivity in pre-‘New Economy’ decades was rising by approximately 2.1% per annum. From 2004 to 2014 productivity growth receded and increased by approximately 1.2%. Injuring further the ‘New Economy’ hypothesis, productivity has fallen since 2011 to 0.6% (Acemoglu et al. (2014)).

In addition to these empirical findings, it has been shown that – either in terms of labor productivity or in terms of TFP –  previous periods (and technological revolutions) have had far greater effects on productivity growth than the meagre results of the supposed 4th industrial revolution. For example, Gordon distinguished three industrial revolutions in the US. The first (1750-1830) was fired by steam and railways. The second (1870-1900) was based on electricity, an internal combustion engine, transportation, communications (telephone and television), running water and many other innovations. The third (1960 to date) is the revolution of computers brought by microprocessors, the Internet and mobile phones. Gordon claims that this third industrial revolution was frustrating in terms of productivity. Apart from a brief period from 1996 to 2004, computer revolution did not significantly boost productivity growth.

Gordon has created a graph showing the decline in US labor productivity – which is different from TFP only in measuring employee performance – in different historical periods. This chart shows that the biggest gains in productivity came from the second industrial revolution, albeit with a time lag. Innovations in transport, communications and entertainment, at home and at work have all had permanent effects, leading to high productivity increases that continued in the post-World War II period.

3.There are additional denials of the case of the 4th Industrial Revolution

  • Biotechnology has a life of almost a quarter of a century and has not produced shocking results.
  • The presence of robots outside manufacturing is limited.
  • The use of computers is mainly in the office and in logistics (services) and less in production.
  • The extremely large investment in enterprise resource planning (ERP) systems over the last 30 years (Davenport 1998) has produced insignificant results (Deutsch 1998)

 

4.While there is no tangible impact on growth due to new technologies, there are worrying trends in today’s capitalist economies

The labour share is decreasing and this is attributed to the substitution of workers by machines. It seems that the ‘race against the machine’ has already been run and that workers have lost. This results in worsening income inequality at the expense of labour. In Marxist terms this is a consequence of the secular tendency of the organic composition of capital (that is the ratio of constant to variable capital) to increase.

Another negative consequence is that new technologies are used to increase the control exerted by the enterprise on its employees. In K.Marx’s terms, new technologies augment the ‘despotism’ of the factory owner and lead almost to ‘Big Brother’ situations.

 

5.Why is this mania looking for new technological revolutions?

Behind these repeated claims of a new industrial revolution lay several practical elements.

The first is the capitalist utopia of the ‘compliant factory’. For every capitalist and the capitalist class as a whole paradise is a world of factories (owned by them) producing profits but without workers and their demands and resistance. Unluckily for them this is a mere utopia. If waged labour ceases to exist then capital also follows suit.

The second element is the expansion of an ‘industry’ of well-paid pundits supposedly discovering or applying the new industrial revolution. This ‘industry’ – and the Davos Forum is a typical example – has to reproduce this myth in order to maintain its revenues.

Last but not the least, in historical periods as the current one that are characterized by falling profitability, capital hopes for a technological deus ex machina in the form of technological revolution. This deus ex machina is believed that it can restore profitability; that is to act as a strong counter-tendency to that of the falling profit rate.

 

6.The Marxist interpretation of technological change in capitalism and the role of new technologies

Contrary to bourgeois and Mainstream fantasies, Marxist Political Economy offers a far more realistic understanding of technological change in the capitalist system.

Economic analysis distinguishes three basic types of technological change:

  1. Capital augmenting and labour saving (in Marxist terms increasing the use of constant capital and economizing the use of variable capital)
  2. Labour augmenting and capital saving
  3. Balanced or neutral

Marx (and the majority of economic analysis) argues that the first is the dominant case. Apart from empirical studies (which predominantly verify this hypothesis), Marxism offers also a theoretical explanation why this type of technical change predominates. It argues that the means of production (capital in Neoclassical terms) are the means through which the capitalist can control the worker and extract surplus-value from the latter. Moreover, intre-capitalist competition pushes capitalists to adopt labour-saving techniques. Labour-saving technical change increases both labour productivity (product per worker) and capital efficiency (constant capital per worker).

This role of technical change in the operation of the law of the Tendency of the Rate of Profit to Fall (TRPF) is typically presented in the following mathematical terms.

 

Profit rate:                                                     r = s / (c + V)                          (1)

Organic Composition of Capital (OSC):     g = c / v                                   (2)

Percentage of surplus-value:                       s΄ = s / v                                  (3)

From the previous equations it is derived:

r = s΄ / (g + 1)                                     (4)

or         r = f (s΄, g)

 

The capitalist system is trying to increase labour productivity by introducing new technologies. This leads to labour displacement and its substitution by machinery (increase of the organic composition of capital). This may lead to an increase in production and the opening up of new sectors to compensate for labour displacement. But over time, reducing labour means that less new value is created (as labour is the only creator of new value) in relation to the cost of capital invested. Therefore, after a period of recovery, profitability begins to decline as too much capital has accumulated that cannot be invested sufficiently profitably. This happens because in a capitalist economy investment and production depend on the profitability of capital. Thus, a capitalist economy that may increasingly rely on the web of things and robots will lead to more intense crises and greater inequality rather than increased prosperity and welfare for the society as a whole.

 

REFERENCES

Acemoglu D., Author D, Dorn D. & G. Hanson (2014), ‘ Return of the Solow Paradox’ IT, Productivity, and Employment in US Manufacturing, American Economic Review, American Economic Association, vol. 104 (5), pages 394-99, May

Brynjolfsson E. & A. McAfee (2011), ‘Race Against the Machine’. Lexington, MA: Digital Frontier Press.

Davenport, TH 1998. Putting the enterprise into the enterprise system. Harvard Business Review, (July / August), 121_ / 31.

Deutsch, CH 1998. Software that can make a grown company cry. New York Times, 10 January

Gordon R. (2000), «The New Economy Measure to the Great Inventions of the Past», Journal of Economic Perspectives 14 (4): 49-74

Schwab K. (2015), ‘The Fourth Industrial Revolution: What It Means and How to Respond’, Saturday, December 12, 2015

Solow R. (1987), We’d Better Watch out, New York Times Book Review, 1987, p. 36

 

«Ο παγκόσμιος καπιταλισμός εμπρός στο 2019: αναταραχές και ανησυχία», Στ. Μαυρουδέας – Τετράδια Μαρξισμού Νο.9 2019

Τετράδια Μαρξισμού

Νο.9 2019

Ο παγκόσμιος καπιταλισμός εμπρός στο 2019: αναταραχές και ανησυχία

 

Σταύρος Μαυρουδέας

 

Το τέλος του 2018 και η αρχή του 2019 σημαδεύθηκαν από μία σχεδόν γενικευμένη αναταραχή στις μεγάλες χρηματιστηριακές αγορές αλλά και από απαισιόδοξες προβλέψεις από όλα σχεδόν τα σημαντικά οικονομικά κέντρα της Δύσης. Ενδεικτικά, η Wall Street Journal προβλέπει «λιγότερη μεγέθυνση και περισσότερη αβεβαιότητα» ενώ το ΔΝΤ και η Παγκόσμια Τράπεζα μειώνουν τις προβλέψεις τους για τον ρυθμό ανάπτυξης της παγκόσμιας οικονομίας. Φαίνεται ότι τα μεγάλα διεθνή οικονομικά κέντρα ακόμη τρέμουν το μάθημα του 2008, όταν λίγο πριν το ξέσπασμα της κρίσης έπλεαν σε πελάγη ευτυχίας για να διαψευσθούν οικτρά αμέσως μετά. Όμως υπάρχουν και σοβαροί ουσιαστικοί λόγοι για αυτές τις ανησυχίες.

Όσον αφορά τις χρηματιστηριακές αγορές, η σημαντική πτώση – και η απότομη αλλά περιορισμένη στη συνέχεια ανάκαμψη – ξεκίνησε από τις ΗΠΑ (βλέπε Διάγραμμα 1) και στην συνέχεια επεκτάθηκε στις υπόλοιπες αγορές καθώς λόγω της σύγχρονης διεθνοποίησης του κεφαλαίου οι οικονομικοί κύκλοι των βασικών οικονομιών είναι πλέον στενά συνδεδεμένοι μεταξύ τους. Η σημαντική πτώση της αμερικανικής χρηματιστηριακής αγοράς προκλήθηκε από την σύγκρουση μεταξύ της κυβέρνησης Trump και του Κογκρέσου σχετικά με τη χρηματοδότηση του τοίχους που θέλει να κατασκευάσει η κυβέρνηση Trump στα σύνορα με το Μεξικό. Οι ΗΠΑ, από τη εποχή της επικράτησης του νεοφιλελευθερισμού, έχουν θεσπίσει ένα όριο στο δημοσιονομικό έλλειμμα τους. Η πρόθεση της κυβέρνησης Trump να οικοδομήσει τείχος στα σύνορα με το Μεξικό παραβιάζει αυτό το όριο. Από εδώ προκύπτει η αντιπαράθεση με το (ελεγχόμενο πλέον από τους Δημοκρατικούς) Κογκρέσο. Σε τέτοιες αντιπαραθέσεις η εκάστοτε κυβέρνηση επιβάλει μερική διακοπή της λειτουργίας του αμερικανικού δημοσίου καθώς αυτός είναι ο τρόπος με τον οποίο ο πρόεδρος προσπαθεί να εκβιάσει το Κογκρέσο. Το αναμενόμενο αποτέλεσμα είναι ένας συμβιβασμός που όμως στην τρέχουσα περίπτωση αργεί να υλοποιηθεί λόγω των έντονων εσωτερικών συγκρούσεων της αμερικανικής αστικής τάξης.

 

ΔΙΑΓΡΑΜΜΑ 1: Δείκτης S & P 500, Πηγή: Federal Reserve Bank of St. Louis

 

Όμως πίσω από αυτές τις αφορμές υπάρχουν και πολύ βαθύτερα αίτια για αυτές τις αναταράξεις.

Πρώτον, η διαπάλη μέσα στην αμερικανική αστική τάξη ανάμεσα στην «παγκοσμιοποιητική» και την «προστατευτική» μερίδα της οξύνεται συνεχώς και κάνει εξαιρετικά αντιφατική και ασταθή την οικονομική πολιτική των ΗΠΑ. Χαρακτηριστικά, η κεντρική τράπεζα (FED) ακολουθεί μια πορεία νομισματικής συστολής (αυξάνοντας σταδιακά τα επιτόκια), ενώ ο Trump φαίνεται να προτιμά μια λιγότερο αυστηρή νομισματική πολιτική. Μάλιστα ο τελευταίος έφθασε να επιτεθεί στον δικής του επιλογής πρόεδρο της FED. Η οικονομική πολιτική των ΗΠΑ, λόγω της δεσπόζουσας ιμπεριαλιστικής θέσης τους, επηρεάζει καθοριστικά την παγκόσμια οικονομία.

Δεύτερον, η προώθηση μίας «προστατευτικής» στρατηγικής από την κυβέρνηση Trump και η γενικότερη επιθετικότητα της απέναντι τόσο σε «συμμάχους» όσο και ανταγωνιστές εντείνει τις ιμπεριαλιστικές συγκρούσεις μεταξύ τους. Η μετάβαση από ένα «παγκοσμιοποιημένο» διεθνές οικονομικό σύστημα σε ένα πιο κατακερματισμένο και εθνοκεντρικό δεν είναι ανώδυνη οικονομικά. Η αντικατάσταση των υπαρχόντων μηχανισμών και σχέσεων με άλλες μπορεί να αποφέρει μελλοντικά οφέλη για κάποιους από τους ισχυρούς ιμπεριαλιστές, όμως βραχυπρόθεσμα προκαλεί μείωση των οικονομικών δραστηριοτήτων.

Τρίτον, αντίστοιχες με την αμερικανική εντεινόμενες ενδο-αστικές διαμάχες παρουσιάζονται σχεδόν σε όλες τις μεγάλες δυτικές οικονομίες. Χαρακτηριστικά, ο Βρετανικός καπιταλισμός σπαράσσεται από το Brexit. Επίσης, στην Ευρωπαϊκή Ένωση – ακόμη και στις χώρες του σκληρού πυρήνα της – εντείνεται η διαίρεση μέσα στις αστικές τάξεις σχετικά με την πορεία και ακόμη και την ίδια την ύπαρξη του εγχειρήματος της ευρωπαϊκής ιμπεριαλιστικής ενοποίησης. Οι εσωτερικές αυτές έριδες αποτυπώνουν την εξάντληση των δυνατοτήτων της «παγκοσμιοποίησης» σαν αντίρροπης δύναμης στην πτωτική τάση του ποσοστού κέρδους και την αναζήτηση άλλων τρόπων αντιρρόπησης της. Επίσης εκφράζουν την αμφισβήτηση των μέχρι τώρα ιμπεριαλιστικών συμμαχιών και μετώπων και την προσπάθεια αναδιάταξης τους.

Όμως πίσω τόσο από τις εντεινόμενες ενδο-αστικές και ενδο-ιμπεριαλιστικές διαμάχες βρίσκεται μια άλλη βαθύτερη και πιο δομική αιτία ανησυχιών που τις τροφοδοτεί. Η παγκόσμια καπιταλιστική κρίση του 2008 έχει κρυφτεί κάτω από το χαλί αντί να επιλυθεί. Η κρίση αυτή γεννήθηκε από την ανεπαρκή κερδοφορία του κεφαλαίου και πήρε χρηματοοικονομική μορφή. Η προηγούμενη παγκόσμια καπιταλιστική κρίση (του 1973-4) προκλήθηκε από την πτωτική τάση του ποσοστού κέρδους και την συνακόλουθη υπερσυσσώρευση του κεφαλαίου. Οι επόμενες δεκαετίες καπιταλιστικών αναδιαρθρώσεων αύξησαν την εκμετάλλευση της εργασίας (ποσοστό υπεραξίας) αλλά δεν μείωσαν δραστικά την υπερσυσσώρευση του κεφαλαίου με αποτέλεσμα η ανάκαμψη της κερδοφορία να μην είναι επαρκής και διατηρήσιμη. Γι’ αυτό ακολούθως το σύστημα επιδόθηκε σε ένα «ντοπάρισμα» της συσσώρευσης του κεφαλαίου μέσω της ανάπτυξης του πλασματικού κεφαλαίου. Όμως αυτό το «οικονομικό αναβολικό» έχει κοντά ποδάρια καθώς αποτελεί στοίχημα σε μέλλουσα να εξαχθεί υπεραξία. Μάλιστα το στοίχημα αυτό σταδιακά έγινε ολοένα και λιγότερο ρεαλιστικό (καθώς απαιτούσε εξωπραγματική αύξηση της μέλλουσας υπεραξίας) με αποτέλεσμα το ξέσπασμα της παγκόσμιας κρίσης του 2008. Με το ξέσπασμα της κρίσης το σύστημα εγκατέλειψε άρον-άρον τις καθαρές νεοφιλελεύθερες δοξασίες και εφάρμοσε την καινούργια Ορθοδοξία της Νέας Μακροοικονομικής Συναίνεσης (που ενοποιεί στοιχεία ήπιου νεοφιλελευθερισμού και ήπιου Κεϋνσιανισμού). Η νέα συνταγή – που εφαρμόσθηκε σε διαφορετικούς βαθμούς και χρονικές στιγμές στους βασικούς πόλους της παγκόσμιας καπιταλιστικής οικονομίας – περιλάμβανε την χαλάρωση τόσο της δημοσιονομικής όσο και της νομισματικής πολιτικής. Ακολούθως, ιδιαίτερα στην ΕΕ, επανήλθε η δημοσιονομική λιτότητα. Ταυτόχρονα, ενώ μειώθηκε λίγο η υπερσυσσώρευση του κεφαλαίου (και η «μόχλευση», δηλαδή η επέκταση του πλασματικού κεφαλαίου και του χρέους) και αυξήθηκε περαιτέρω η εκμετάλλευση της εργασίας δεν επιτράπηκε η απαιτούμενη (για την βιώσιμη ανάκαμψη της κερδοφορίας) απαξίωση κεφαλαίου. Πολύ σύντομα μάλιστα το σύστημα – σε διαφορετικούς βαθμούς σε κάθε πόλο του – ξανάρχισε την ανάπτυξη διαδικασιών πλασματικού κεφαλαίου. Έτσι, σήμερα έχουμε το αντιφατικό φαινόμενο της ταυτόχρονης αύξησης τόσο του χρέους όσο και των χρηματιστηριακών αγορών.

Ταυτόχρονα όμως, συνέβη μία άλλη σημαντική διαφοροποίηση. Όπως φαίνεται από το Διάγραμμα 2, τόσο στην περίοδο πριν την κρίση του 2008 όσο και μετά οι αναπτυσσόμενες και ιδιαίτερα οι αναδυόμενες οικονομίες (με επικεφαλής τις BRIC) αποτέλεσαν καταφύγιο ιδιαίτερα για τις πολυεθνικές εταιρείες καθώς είχαν μικρότερη υπερσυσσώρευση του κεφαλαίου (και συνεπώς μεγαλύτερη κερδοφορία και ρυθμό συσσώρευσης).

ΔΙΑΓΡΑΜΜΑ 2: Ποσοστά μεγέθυνσης παγκ. οικονομίας, αναπτυγμένων και αναδυόμενων & αναπτυσσόμενων οικονομιών, Πηγή: ΔΝΤ

 

https://www.imf.org/external/datamapper/NGDP_RPCH@WEO/OEMDC/ADVEC/WEOWORLD

Αυτό σήμερα δείχνει να αλλάζει. Αφενός, η φθίνουσα κερδοφορία και η υπερσυσσώρευση κεφαλαίου δείχνει να αγγίζει και τις αναδυόμενες οικονομίες. Αφετέρου, ιδιαίτερα οι Δυτικές πολυεθνικές φαίνεται να επαναπροσανατολίζουν την δραστηριότητα τους περισσότερο προς τα εθνικά κέντρα τους. Άλλωστε η πολιτική Trump ένα τέτοιο προσανατολισμό υποδεικνύει. Ενδεικτικά, η φυγή κεφαλαίων και συναλλαγματικές κρίσεις εμφανίζονται ολοένα και περισσότερο σ’ αυτή την ομάδα χωρών. Ανάλογα, όπως δείχνει το Διάγραμμα 3, αναπτύσσονται υπέρμετρα και στις χώρες αυτές το πλασματικό κεφάλαιο με όλα τα προβλήματα που αυτό συνεπιφέρει.

 

ΔΙΑΓΡΑΜΜΑ 3: Λόγος χρέους προς ΑΕΠ, Πηγή: ΔΝΤ

https://blogs.imf.org/2018/04/18/bringing-down-high-debt/

 

Ενδεικτική είναι η περίπτωση της Κίνας, παρόλα τα ιδιαίτερα χαρακτηριστικά του κινεζικού κρατικού καπιταλισμού που διαφοροποιούν σημαντικά τον τρόπο λειτουργίας του σε σχέση με τους Δυτικούς καπιταλισμούς. Η Κίνα αποτέλεσε την βασικότερη ατμομηχανή που συγκράτησε την παγκόσμια καπιταλιστική οικονομία στην κρίση του 2008. Σήμερα, η ατμομηχανή αυτή δείχνει να αγκομαχεί, όπως φαίνεται και από το Διάγραμμα 4.

ΔΙΑΓΡΑΜΜΑ 4: Ποσοστό μεγέθυνσης Κίνας, Πηγή: Trading Economics & National Bureau of Statistics of China

Συγκεφαλαιώνοντας, οι προοπτικές του παγκόσμιου καπιταλισμού για το 2019 κάθε άλλο παρά ευοίωνες είναι και η πιθανότητα μιας άλλης παγκόσμιας καπιταλιστικής κρίσης (όπως ακόμη και επίσημα κέντρα καθομολογούν) αυξάνεται.

 

* Ο Σταύρος Μαυρουδέας είναι καθηγητής Πολιτικής Οικονομίας στο Τμήμα Κοινωνικής Πολιτικής του Παντείου Πανεπιστημίου.

 

 

 

Ο παγκόσμιος καπιταλισμός εμπρός στο 2019: αναταραχές και ανησυχία

 

Interview on the Greek elections (July 7-7-2019), Press TV

These are the videos of the interview (together with Sp. Marchetos) in Press TV news on the results of the recent (7-7-2019) Greek general elections. The interview was aired on 8-7-2019.